Si hay algo que define la identidad de Nuquí, más allá de sus paisajes, es su sazón. Comer en el Pacífico no es solo alimentarse; es participar de un ritual que lleva siglos perfeccionándose entre la selva y el mar. En Casa Balae, creemos que la mejor forma de conocer nuestra cultura es a través del paladar, dejándose llevar por ingredientes que cuentan historias de herencia y tradición.
Aquí te contamos cuáles son esos sabores que harán que tu viaje a este rincón de Colombia sepa a gloria.
1. Las hierbas de azotea: El secreto del sabor
Si te preguntas por qué la comida aquí tiene un aroma tan especial, la respuesta está en las «azoteas». Son huertas elevadas donde las mujeres chocoanas siembran albahaca, cilantro cimarrón, orégano y poleo. Esta mezcla es el alma de casi todos nuestros guisos y sopes, aportando un frescor verde que solo se encuentra en esta humedad selvática.
2. El Coco en todas sus formas
En el Chocó, el coco es ley. No hablamos solo del arroz con coco (que aquí tiene una cremosidad superior), sino de su uso en encocados de pescado o incluso en dulces tradicionales. El toque dulce y graso de la leche de coco recién extraída es lo que amarra todos los sabores del mar con la potencia de las especias.
3. Pescado fresco: De la lancha a la mesa
En Nuquí, «pescado del día» no es un eslogan, es una realidad. Probar un pargo, un atún o una sierra que fue pescada apenas unas horas antes cambia por completo tu percepción de la frescura. Ya sea frito, a la plancha o en un sancocho de pescado, la textura y el sabor son incomparables cuando el mar es tu despensa inmediata.
4. La Piangua: Un tesoro de los manglares
La piangua es un molusco que las mujeres recolectan artesanalmente entre las raíces de los manglares. Es un ingrediente de una intensidad única. Probar un tamal de piangua o un arroz de piangua es sumergirse en lo más profundo de la tradición culinaria del Pacífico. Es un sabor robusto, con carácter, que representa la fuerza de nuestra tierra.
5. Frutas exóticas: Borojó y Chontaduro
Para cerrar con broche de oro, no puedes irte sin probar las frutas que la selva nos regala. El borojó, conocido por sus propiedades energéticas, se disfruta en jugos refrescantes que te devuelven la vida tras una caminata. Y, por supuesto, el chontaduro, que con un poco de miel y sal, se convierte en el snack perfecto para media tarde mientras ves caer el sol.
Conclusión: Una mesa puesta para ti
La gastronomía del Pacífico es un acto de amor y resistencia. Cada bocado es un homenaje a las manos que cultivan, pescan y cocinan con una sabiduría que no se aprende en libros, sino con el tiempo. En Casa Balae, queremos que cada una de tus comidas sea una extensión de la aventura que vives afuera.
¿Te antojaste? Cuéntanos, ¿cuál de estos sabores te despierta más curiosidad?



